¿Qué es?
Las escuelas están surcadas por relatos y otras clases de textos que actualizan y tratan de dar una dimensión y una temporalidad humana concreta, a ese sentido histórico.
Algunos textos que atraviesan el discurso escolar son "oficiales", están están escritos en el lenguaje técnico que requieren el gobierno, la administración, y la gestión de los sistemas educativos. Los ejemplos más importantes de este tipo de escritos son las prescripciones curriculares, las planificaciones y los programas educativos gubernamentales.
Sin embargo, hay también relatos que se cuentan y que, sin ser escritos nunca, se intercambian y se comunican al ras de las experiencias que tienen lugar en las escuelas: en las jornadas de reflexión, en las horas de clases especiales, en los recreos, en los pasillos, en las capacitaciones, en los viajes de ida y vuelta de la escuela.
Contándonos sus historias, los docentes relatores nos revelarán las reflexiones y discusiones que éstas experiencias propiciaron, las dificultades que encontraron en su transcurso y las estrategias que elaboraron para lograr ciertos aprendizajes en un grupo particular de alumnos. Nos estarán mostrando parte del saber pedagógico, práctico y muchas veces tácito o silenciado, que construyeron y reconstruyeron a lo largo de su carrera profesional, en la infinitud de experiencias y reflexiones que realizaron y realizan sobre su trabajo. Por eso, si fuera posible sistematizar, acopiar y analizar estos relatos, se podría conocer una buena parte de la trayectoria profesional de los docentes implicados; sus saberes y supuestos sobre la enseñanza; sus recorridos y experiencias laborales; sus certezas, sus dudas y preguntas; sus inquietudes, deseos y logros.
¿Cómo documentar narrativamente experiencias pedagógicas?
La propuesta es atreverse a llevar adelante prácticas de escritura, de indagación y de documentación pedagógica diferentes a las que desarrollan la mayoría de la veces de manera rutinaria y estereotipada, en el aparato escolar.
Les pedimos que presten atención a sus propios relatos, a sus propias formas de nombrar y contar lo que sucede en las aulas, pasillos, patios y alrededores de la escuela y, fundamentalmente, lo que les pasa a ellos ( alumnos, padres u otros actores escolares) como protagonistas de la acción con todo esto. Los invitamos a que se animen a escribir, revisar, tensionar, desechar y re-escribir las palabras que usan y las que no pronunciaron todavía para dar cuenta del mundo escolar que habitan, de las prácticas docentes que en él llevan a cabo y de los significados que construyen y recrean invertebradamente para dar sentido a lo que allí ocurre. Les solicitamos que también se dispongan a leer, escuchar, reflexionar, comentar y conversar acerca de lo que los otros docentes se atrevieron a fijar en escritura, acerca de lo que otros docentes narradores relataron con sus propias palabras y estilos, como ellos mismos, sobre sus propias vivencias pedagógicas en las escuelas o en las instituciones educativas en las que se desenvuelven.
La primera persona, del singular o pluralizada, abre el juego a la implicación del docente autor en la trama narrativa que reconstruye la experiencia pedagógica que está siendo documentada. Experiencias que son siempre con otros y que son dichas o escritas para otros, cercanos o lejanos de ella, pero que habitan y hacen la misma comunidad de prácticas y discursos. Experiencias pedagógicas que al ser narradas por sus protagonistas en primera persona contribuyen a transitar lo individual, lo comunitario, lo común y lo público de la experiencia escolar, a recrear activamente el juego de da la práctica escolar y a buscar nuevas formas de nombrar y de cualificar lo que hacen, sienten y piensan los docentes.
¿Cómo escribir relatos pedagógicos?
Elegir qué contar.
Es necesario seleccionar, de entre todas las experiencias pedagógicas vivenciadas e identificadas, aquella que decidan documentar en esta oportunidad. Ahora bien, una cuestión es seleccionar una de entre varias experiencias y otra cuestión es seleccionar de una experiencia sus distintos aspectos.
* Si trabajaron con más de una experiencia, seleccionen una. Anoten en una hoja por qué, de entre todas las experiencias eligieron esa y no otra.
* Si la experiencia es una sola, enumeren las temáticas, aspectos dimensiones o momentos de la experiencia. Anoten en una hoja por qué sí los tratarían y por qué no los abordarían.
Qué escribir (aspectos generales a tener en cuenta)
*Van a desnudar la experiencia, hacerla transparente, en un relato escrito.
*Van a hablar de "sí mismos" y de "otros" ( que puede/n ser otra/s, lugar/es, tiempo/s, acontecimiento/s).
*Van a contar historias escolares que tienen sentido pedagógico.
*Aunque la escritura sea individual, las historias escolares son una producción conjunta.
Cómo escribir (aspectos generales a tener en cuenta).
*Los buenos relatos son claros, entretenidos, fáciles de leer, memorables y no demasiado extensos.
*Un título interesante "arrastra" a la historia.
*Los relatos reúnen un principio, un medio y un fin entrelazados de manera coherente: la estructura canónica de un cuento. También se componen de elementos estilísticos que decida reponer el docente narrador.
*Una vez escrito el primer relato, vuelvan a leer las recomendaciones que se desarrollan en cada una de las preguntas de éste recorrido. Es posible que ahora encuentren otros sentidos en lo que escribieron y que algo que haya sido pasado por alto y ahora sí puedan considerarlo.
*En general, los docentes cuando escriben lo hacen para cumplir una exigencia institucional. Traten de diferenciarse de estas tradiciones; no reduzcan la vida escolar a la descripción de proyectos estereotipados. Cuenten qué pasó y qué les pasó. Dejen que la escritura torne transparente a la experiencia. No la "vistan" de frases hechas.
El título de la experiencia.
El título será la "carta de presentación" del relato de la experiencia.
Intercambien opiniones: ¿piensan que el título que eligió su colega anticipa alguna temática?, ¿cuál o cuáles?, ¿invita a leer el relato?, ¿es demasiado vago o indefinido? Leyendo el título, ¿pueden hipotetizar cuál es el contenido de la experiencia?.
El boceto de escritura.
Una cronología con lo que pasó: Si están trabados e inseguros respecto de por dónde empezar, armar una secuencia temporal de acontecimientos los orientará. Esta forma sencilla los animará a seguir la escritura hilando con sentido esas partes que presentaron.
El contenido del relato.
-El asunto cuenta, en un registro descriptivo, los eventos, hechos y acontecimientos que sucedieron. No necesariamente las historias escolares tienen siempre un final o un desarrollo completamente felices. Es interesante que estos aspectos aparezcan en todo lo complejo de la trama. Expliciten puntualmente cuál y cómo es el contexto donde se desarrolla la experiencia, cómo fue definido el problema y qué estrategias de intervención desarrollaron para buscar soluciones.
-Los cuestionamientos son interpelaciones, interrogaciones, preguntas que realiza el propio narrador. Los cuestionamientos se presentan en otro nivel de registro: el reflexivo.
-En el relato también aparecerán las interpretaciones.Los relatos tratan sobre hechos, percepciones o ideas narrados desde la perspectiva de alguien: ustedes, para alguien: otros/as docentes. Para ello es necesario complementar lo producido con sus propios puntos de vista e interpretaciones sobre lo que ocurrió y les ocurrió en el despliegue de la experiencia.
Escribir en el relato las interpretaciones profesionales que ustedes realizan de los sucesos y acontecimientos de la experiencia es importante y significativo para asegurar la calidad pedagógica del relato.
El tiempo del relato.
Es recomendable utilizar durante el relato dos tiempos verbales: el presente y el pretérito. Con el tiempo presente se hará referencia al momento en el que se escribe y se recuerda. El pretérito referirá al momento pasado en el que transcurrieron los hechos o las acciones que se cuentan.
La posición del narrador.
Emplear la primera persona del singular (o pluralizada) si el texto se posiciona en la voz de nosotros puede dar cuenta del proceso individual o colectivo de la experiencia y es un modo particular de organizar, conocer y aprender de la experiencia. Por lo tanto, se trata de una voz muy comprometida con el hacer y que se transmite a través de un relato que pretende ser reflexivo, transferible, comunicable. Así, el pronombre en primera persona representa, a la vez, al narrador y al protagonista de la experiencia.